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Crisis alimentaria por falta de dinero

El panorama está cambiando. La llamada crisis financiera está desembocando en una crisis general de la economía. Ya no se trata como hace unos meses de que ante la demanda creciente de alimentos, por especulación o real, los precios subían por falta de oferta suficiente sin subir los ingresos de los más desfavorecidos; ahora lo que está en cuestión es que muchos pueden perder los pocos ingresos que tenían. Lo más probable es que si no se toman las medidas adecuadas la producción mundial de alimentos baje o se estanque por falta de demanda. Ahora va a ser fácil ser generoso, va a sobrar comida. Pero el repartir comida gratis suele ser un medio poco eficaz y mucha acaba en los circuitos comerciales, puesto que tiene un valor y mucha gente querrá aprovecharse de él. Sería mucho mejor que todo el mundo tuviera dinero para comprar la comida que necesita. ¿Y como se consigue esto? A la larga con trabajo para todos pero esto se ha demostrado muy difícil de conseguir y mucha gente no puede esperar. A corto plazo repartiendo dinero a los que no lo tienen. De esta manera se ahorrarían todos los costos de mantener otro circuito de reparto de alimentos paralelo al de la economía monetaria.

Oxfam International en el informe de enero de 2009 mil millones de personas hambrientas recomienda a los donantes y organizaciones internacionales “Aumentar la financiación para las transferencias de efectivo a las familias más necesitadas y reducir el énfasis en ayuda alimentaria en especie. Donde se requiera, este tipo de asistencia se deberá suministrar con bienes nacionales o regionales para así fortalecer los medios de vida locales.”

Para terminar creo que merece destacarse el ejemplo de la India que ofrece garantía legal de empleo durante cien días al año a cualquier hogar rural que desee hacer trabajo público por un salario mínimo estipulado. Siempre que el salario fuera suficiente sería una posible medida que podría extenderse al resto del mundo, obligando a los Estados a ponerla en práctica, dotando a los países que lo necesiten de los fondos necesarios. Debería poder juzgarse por crimen contra la humanidad a los dirigentes de los países que no pusieran los medios a su disposición para que su población no pasara hambre.

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¿Hay comida en el mundo para todos?

No para los que no tienen dinero. Es la lógica del mercado. Pero sí que hay suficiente para todos. Sólo hace falta que los 850 millones de personas que pasan hambre en el mundo, según estimaciones de la FAO, tengan más dinero. Con la reciente subida de precios se estima que los hambrientos puedan llegar a ascender a los 1200 millones. Evidentemente si se les da dinero a los pobres sin cambiar nada más, los alimentos subirían aun más, por lo que hay que ver a donde van a parar los alimentos que no se dedican a la alimentación directa, para ver si se puede reducir su consumo. Estos se dedican a la producción de biocombustibles y a alimentar a los animales que nos comemos. En el caso de los biocombustibles es fácil elegir cuál es el uso más apremiante: o mover nuestros coches o alimentar a los que pasan hambre. En el caso de la alimentación de los animales hay que tener en cuenta que para producir un kilo de carne de vaca se necesitan unos ocho kilos de cereales por lo que con lo que come una persona del primer mundo pueden comer cuatro o cinco personas con una alimentación tan sana o más que la de ésta. ¿Cómo conseguir reducir estos consumos no prioritarios? La economía nos da una posible solución, creando impuestos. Y lo recaudado podría dedicarse a que los que pasan hambre puedan comprar su propia comida.

Fácil ¿no? Pués a los políticos aparentemente no les parece tan fácil. En cambio sí que están por la labor de crear complicados impuestos y acuerdos internacionales para conseguir algo tan abstracto y escurridizo como evitar el cambio climático, para que los que tenemos la mesa repleta no nos podamos quejar. Y no es que me queje de que por fin se hayan dado cuenta que sólo hay un mundo y que todos estamos en él. Solo que podrían darse cuenta de que los desfavorecidos cuya única culpa es haber nacido en el lugar equivocado también tienen derechos, al menos a comer. A lo mejor se conmueven si se dan cuenta que el alimentarles correctamente contribuiría al “enfriamiento” del planeta, no sólo en grados sino también en conflictos. Y la solución tiene que ser global porque el mundo ya no es un planeta de países independientes aunque algunos todavía lo crean. Existe un solo mercado de dinero, combustibles, alimentos, materias primas, mano de obra, … Los países que luchan por crear sus propios mercados aislados de los avatares del exterior están abocados al fracaso, las fronteras son demasiado permeables, aunque los medios se empeñen en contarnos todos los días historias fallidas de inmigración ilegal. Por ejemplo, la reciente subida de precios ha afectado a todo el mundo porque sólo hay un mercado, un exceso de dinero inyectado a la economía mundial por la americana para intentar solucionar su (pero en definitiva nuestra) crisis financiera ha provocado inflacción en todas partes. Al haber más dinero en circulación hay más demanda. Pero claro no todo el mundo aumenta su dinero por igual y como siempre los más débiles son los que más sufren. Sobre todo en el mercado de los alimentos, en el que no se puede aumentar la producción de un día para otro y algunos no pueden reducir más el consumo.

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¿Están subiendo mucho los precios de los alimentos? (2)

El siguiente extracto es parte también del informe de abril de 2008 de Perspectivas de Cosechas y Situación Alimentaria de la FAO e ilustra muy bien la situación que se está produciendo en los países de bajos ingresos y con déficit de alimentos:

Fuerte aumento de los precios de los alimentos internos
El aumento vertiginoso de los precios internacionales de los cereales, unido a una merma de la producción nacional de cereales en algunas partes, está agravando la inflación alimentaria en todo el mundo. Pese a las medidas de política adoptadas por los gobiernos para mitigar los efectos de la transmisión de los precios internacionales a los mercados nacionales de alimentos (véase el recuadro sobre las medidas de política), los precios del pan, del arroz, de los productos derivados del maíz, la leche, el aceite, la soja y otros alimentos básicos han aumentado de forma pronunciada en los últimos meses en algunos países en desarrollo. Las más afectadas por la inflación de los precios de los alimentos son las poblaciones de bajos ingresos, ya que la parte correspondiente a los alimentos en sus gastos totales es mucho mayor que la de las poblaciones más pudientes. Los alimentos representan alrededor del 10-20 por ciento de los gastos de los consumidores en las naciones industrializadas, pero hasta un 60-80 por ciento en los países en desarrollo. Las poblaciones pobres de las zonas urbanas, junto con los agricultores deficitarios de alimentos, son los grupos más afectados porque su acceso a los productos alimenticios depende del mercado.

En África occidental, en marzo de 2008 los precios del arroz en Côte d’Ivoire duplicaron con creces sus niveles de hace un año. En el Senegal, en febrero de 2008 los precios del trigo duplicaron su nivel de hace un año, mientras los del sorgo aumentaron un 56 por ciento. En el importante mercado regional nigeriano de Dawanau, los precios del sorgo y mijo se han duplicado en los últimos cinco meses. En África oriental, el precio de la harina de trigo casi se ha triplicado el año pasado en las zonas septentrionales de Somalia. En el Sudán, en febrero de este año los precios del trigo eran un 90 por ciento más altos que hace un año en Jartum, la capital. En Uganda, los precios del maíz han subido un 65 por ciento en marzo de 2008 respecto a sus niveles de septiembre del año pasado. En Etiopía, en marzo de 2008 los precios del maíz en Addis Abeba duplicaron sus niveles de hace un año, mientras los del trigo eran un 42 por ciento más altos. En África austral, en marzo los precios del maíz en Mozambique (Maputo, la capital) eran un 43 por ciento más altos que hace un año. En Asia, los precios del arroz han aumentado un 50 por ciento en Filipinas en los dos últimos meses. En Sri Lanka, los precios del arroz en marzo de 2008 eran casi el doble de hace un año, mientras en Bangladesh habían aumentado un 66 por ciento en el mismo período. En cuanto a los países de la CEI en Asia, en febrero los precios del pan en Tayikistán eran el doble de los niveles del mismo período en 2007, mientras en Armenia el precio de la harina de trigo ha aumentado una tercera parte en el mismo período. En América Latina y el Caribe, se informa que en Haití los precios de los alimentos son entre 50 y 100 por ciento más altos que el año pasado.

Graves desórdenes sociales en algunos países
El mes pasado se han registrado desórdenes sociales y disturbios a causa de los alimentos en Egipto, Camerún, Côte d’Ivoire, el Senegal, Burkina Faso, Etiopía, Indonesia, Madagascar y Filipinas, así como en Haití, a principios de abril. En otros países, como el Pakistán y Tailandia, se han enviado tropas para evitar el robo de alimentos en los campos y los almacenes.”

El que quiera leer el informe completo lo puede hacer en:
http://www.fao.org/docrep/010/ai465s/ai465s07.htm

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Sálvese el que pueda (2)

La FAO, en el informe de abril de 2008 de Perspectivas de Cosechas y Situación Alimentaria, nos cuenta las medidas adoptadas por los gobiernos para limitar el impacto del alza de los precios internacionales en el consumo humano.

“Como los precios internacionales de los cereales han continuado aumentando durante febrero y marzo, en todas partes del mundo los gobiernos han ido adoptando medidas de política encaminadas a reducir la transmisión del alza de los precios internacionales a los mercados internos y proteger el consumo de alimentos en las poblaciones vulnerables. A continuación se enumeran las últimas novedades registradas desde principios de febrero.

Asia: el aumento en los precios de los alimentos ha dado lugar a que algunos de los principales países productores y exportadores de arroz anunciaran límites máximos para sus exportaciones y que incluso las prohibieran. A fines de marzo la India prohibió las exportaciones de todos los tipos de arroz distintos del basmati, fijó el precio mínimo de exportación para el arroz basmati en 1 200 USD por tonelada y autorizó las importaciones de arroz libres de impuestos. Viet Nam ha prorrogado la prohibición a las exportaciones de arroz hasta junio, y a fines de marzo anunció que las exportaciones totales de arroz en 2008 se reducirían desde los 4,5 millones de toneladas del año anterior a 3,5 millones de toneladas. En Camboya, el Gobierno anunció el 26 de marzo la prohibición de las exportaciones de arroz durante dos meses y la entrega de reservas de arroz para contener el alza de los precios internos. Últimamente, China, que había introducido una serie de contingentes para la exportación de cereales, o había prohibido las exportaciones, ha anunciado nuevas medidas de apoyo a la producción agrícola, tales como el alza de los precios mínimos de compra para el trigo y el arroz y subvenciones a los insumos agrícolas (véase el recuadro sobre China). Pakistán, que había aumentado los derechos aplicados a las exportaciones de trigo, también aumentó últimamente los precios de sostenimiento del trigo en un 23 por ciento con el fin de acumular reservas estratégicas. En Indonesia, tras las protestas relacionadas con la escasez de soja, el Gobierno ha reiterado que adoptará una serie de medidas para estabilizar los precios de los alimentos. En Filipinas, el Gobierno está analizando la posibilidad de reducir los aranceles de las importaciones de arroz y maíz, situados actualmente en 50 por ciento y 40 por ciento, respectivamente, y ha promovido la participación del sector privado en la importación de 163 000 toneladas de arroz en conjunto con la Autoridad Nacional de Alimentos (ANA). La ANA también está vendiendo sus existencias de arroz a precios subvencionados. El Gobierno de Bangladesh está vendiendo arroz a precios subvencionados en las zonas urbanas, mientras que Tailandia entregará 650 000 toneladas de arroz de las reservas estatales para venderlas a precios subvencionados. Malasia continúa regulando el precio del arroz, que está subvencionado y no ha sufrido variaciones en los últimos meses, a pesar del aumento de los precios internacionales. El Gobierno prevé aumentar sus existencias.

África del Norte depende en gran medida de las importaciones de cereales para satisfacer las necesidades de consumo, y el aumento vertiginoso de los precios internacionales ha hecho subir los precios internos del pan y otros alimentos básicos. En Egipto, tras un aumento significativo en las subvenciones a la harina de trigo, a fines de marzo el Gobierno anunció una prohibición sobre las exportaciones de arroz desde abril hasta octubre de 2008. Antes de eso, había ordenado al ejército que fabricara pan para la población. África Occidental: en el Senegal, que normalmente importa la mitad de su consumo de cereales, el Gobierno ha subvencionado la compra de harina de trigo en un 40 por ciento, eximido de los aranceles e impuesto el control de los precios. En Liberia, el Gobierno suspendió últimamente el impuesto de 2 USD exigido por un saco estándar de arroz. En Côte d’Ivoire, después de las recientes tensiones sociales provocadas por el fuerte aumento de los precios del aceite y la leche, el Gobierno ha suspendido temporalmente los derechos de importación sobre los alimentos de primera necesidad. África austral: en Zambia, a pesar de los excedentes exportables de maíz disponibles para la campaña comercial 2007/08 (mayo/abril), el Gobierno ha restablecido la prohibición a las exportaciones que había estado vigente durante la mayor parte de la campaña comercial anterior. También ejecutó importantes planes de subvención a los insumos para fomentar la producción de cereales de este año. En Malawi, durante la campaña agrícola actual el Gobierno ha continuado el importante plan de subvenciones a los fertilizantes y las semillas de calidad. En Sudáfrica, el Gobierno ha anunciado un aumento de los pagos por incapacidad y vejez a partir de abril de 2008, y ajustó el monto pagado a los pobres en concepto de subvenciones sociales. En Zimbabwe, el Gobierno continúa controlando las importaciones de maíz, trigo y sorgo, que se venden a precios subvencionados. África Oriental: en Etiopía, últimamente el Gobierno canceló los impuestos sobre el valor agregado y de facturación para los cereales alimentarios y la harina, así como también todos los impuestos sobre el aceite de cocina, y el recargo sobre el jabón. Anteriormente, el Gobierno había adoptado medidas encaminadas a estabilizar los precios de los cereales y a incrementar el poder adquisitivo de los pobres, incluida la erogación de 38 millones de USD para subvencionar el trigo y de 366 millones de USD para subvencionar los combustibles. Se mantendrá la distribución mensual de 25 kilogramos de trigo a 800 000 personas de las poblaciones urbanas de bajos ingresos, así como la distribución de aceite vegetal y otros productos. El Gobierno también ha anunciado la importación de una gran cantidad de azúcar, trigo y aceite de cocina. En la República Unida de Tanzanía, el Gobierno ha autorizado las importaciones libres de impuestos de unas 300 000 toneladas de maíz, y prohibió la exportación de productos agrícolas.

En América Latina y el Caribe, el Gobierno de México, que anteriormente había eliminado los contingentes y aranceles para las importaciones de alimentos, estipuló acuerdos con los comerciantes para incrementar las importaciones de maíz y reducir los precios al por menor de los alimentos. También anunció últimamente medidas de apoyo a la producción de alimentos y su intención de reducir el precio de los fertilizantes en una tercera parte. El Salvador, Guatemala, Nicaragua y Honduras decidieron conjuntamente eliminar el gravamen a las importaciones de harina de trigo hasta fin de año. Argentina ha retrasado la reanudación de su registro de exportaciones desde la fecha prevista del 17 de marzo hasta el 21 de abril, y ha introducido un nuevo sistema de gravámenes variables para las semillas oleaginosas y los cereales para aumentar los ingresos estatales mientras suben los precios de los productos básicos. En el intento de contrarrestar en parte el impacto negativo de este plan en las ganancias de los agricultores, el Gobierno está examinando la posibilidad de subvencionar un 20 por ciento del precio de los fertilizantes. Brasil ha eliminado hasta el 30 de junio el arancel del 10 por ciento sobre las importaciones de un millón de toneladas de trigo provenientes de países que no forman parte de Mercosur. En Perú, el Gobierno anunció a fines de marzo el lanzamiento de un programa de distribución de alimentos a los estratos más pobres de la población. Anteriormente había eliminado el arancel sobre las importaciones de cereales. En Ecuador, el Gobierno ha aumentado de 10 USD a 14,3 USD por cada 50 kilogramos la subvención a la harina de trigo, introducida el pasado mes de octubre. En Bolivia, se autorizaron hasta fines de mayo las importaciones libres de aranceles para el arroz, el trigo y los productos del trigo, el maíz, el aceite de soja y la carne, a la vez que se prohibieron las exportaciones de cereales y productos cárnicos.

Europa: la Federación de Rusia ha anunciado precios de compra altos para los cereales de los productores internos y actualmente está vendiendo sus reservas a los molineros, después de las altas sin precedentes alcanzadas por los precios del trigo a finales de marzo, a pesar del arancel de exportación del 40 por ciento aplicado a fines de enero. Como parte de un paquete de medidas antiinflacionarias, Ucrania ha anunciado un plan destinado a fijar límites a los márgenes de utilidad de la industria de alimentos y de los comerciantes.”

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Sálvese el que pueda

La subida de precios ha alterado todo el mercado mundial de los alimentos. Al ser un bien imprescindible y estratégico para los Estados puede llevar a que no tenga precio, prohibiendo literalmente su comercialización. De momento, este último año nos brinda un pequeño aperitivo de lo que puede llegar a pasar si realmente se produjera un desastre en la producción. Todas las medidas adoptadas por cada uno de los países han llevado a exacerbar aún más la subida de precios. Menos mal que sólo estamos hablando de dinero y no de desabastecimiento por malas cosechas.

A finales del verano de 2007, algunos países importadores estaban contratando de forma agresiva importaciones de cereales y semillas oleaginosas. Aunque los precios estaban en máximos históricos, los importadores estaban comprando volúmenes mayores, no menores. Algunos países que normalmente importaban cantidades de cereales suficientes para satisfacer sus necesidades de tres a cuatro meses empezaron a contratar importaciones para los siguientes cinco a diez meses.
Las grandes reservas de divisas que tenían algunos de los principales países importadores les permitieron contratar sus necesidades de importación independientemente del precio que se alcanzara. Esto provocó que otros países que no disponían de tantas reservas se quedaran con menos de donde aprovisionarse y a precios más caros.

En agosto de 2007, los precios mundiales de trigo empezaron una tendencia fuertemente alcista. Los precios del arroz se dispararon más tarde durante el invierno.

Durante el invierno de 2007, algunos países exportadores adoptaron medidas para desanimar la exportación y mantener la producción dentro del país con el objetivo de aumentar la disponibilidad de alimento y evitar el aumento de sus precios.

Algunas de estas medidas fueron las siguientes:

Eliminación de subsidios para la exportación:

China eliminó los descuentos que aplicaba a los impuestos sobre el valor añadido de los cereales y productos derivados.

Impuestos para la exportación:

China, como los precios seguían aumentando, impuso nuevos impuestos para la exportación.

Argentina aumento los impuestos de exportación sobre el trigo, maíz y soja.

Rusia y Kazajstán aumentaron los impuestos de exportación sobre el trigo.

Malasia impuso un impuesto para la exportación del aceite de palma.

Restricciones a la cantidad que se puede exportar:

Argentina restringió la cantidad de trigo que se podría exportar incluso antes de aumentar los impuestos de exportación.

Ucrania estableció restricciones a la cantidad de trigo a exportar.

India y Vietnam pusieron restricciones en las exportaciones de arroz.

Prohibiciones de exportación:

Ucrania, Serbia e India prohibieron las exportaciones de trigo.

Egipto, Camboya, Vietnam e Indonesia prohibieron las exportaciones de arroz. India el tercer exportador más grande del mundo, prohibió la exportación de todo arroz que no fuera basmati, reduciendo de manera significativa la cantidad mundial disponible para la exportación.

Kazajstán prohibió las exportaciones de semillas oleaginosas y aceites vegetales.

A principios de 2008, también los países importadores empezaron a adoptar medidas de protección para luchar contra el alza de precios en los alimentos. Su objetivo era proporcionar estos a precios más bajos.

Los siguientes países redujeron los impuestos de importación:
India (harina de trigo)
Indonesia (soja y trigo)
Serbia (trigo)
Tailandia (cerdo)
Unión Europea (cereales)
Corea y Mongolia (varios alimentos básicos)

Subvencionaron a los consumidores:
Marruecos y Venezuela

Aplicaron medidas excepcionales:
Irán importó maíz de Estados Unidos, algo inusual.

En definitiva, la combinación de unos menores suministros de los exportadores tradicionales con un aumento de la demanda de los importadores por el miedo al desabastecimiento está empeorando la situación del mercado de los alimentos mundial y nos dá una imagen muy negativa de la solidaridad que debería haber sobre un bien del que dependemos todos para sobrevivir.

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¿Están subiendo mucho los precios de los alimentos?

Si los comparamos con otros productos básicos vemos que no especialmente. Entonces, ¿por qué tanta consternación?

Aumento de precios de las materias primas

Básicamente, porque los alimentos son un producto esencial para la supervivencia de los hombres del que no se puede prescindir y su carencia ha sido causa de la caída de civilizaciones y regímenes a lo largo de la historia. Por lo tanto, es normal que los Estados estén preocupados. De hecho desde que empezó la reciente escalada de precios se han producido manifestaciones pacíficas en Malasia, Indonesia, Pakistán y Sudáfrica pero también otras no tan pacíficas en Guinea, Mauritania, Marruecos, Senegal, Camerún, México, Uzbekistán, Yemen, Níger, Burkina Faso, Egipto, Haití, Etiopía, Filipinas, Tailandia, Mozambique, Costa de Marfil, Bangladesh e Indonesia. ¿Y por qué en estos países? Porque hay grandes masas de población con ingresos muy bajos.

Comparemos lo que supone la subida de precios para un ciudadano típico de un país rico y de un país pobre:

cuadro de aumento de gastos de alimentación

Mientras que para el ciudadano del país rico el aumento del gasto en alimentación sólo representa un 0,6% de sus ingresos, para el del país pobre el aumento de 84$ representa el 10,5% de sus ingresos.

Para mantener el poder adquisitivo en el país rico bastaría con aplicar una revisión de los salarios de un 0,6%. Pero en el país pobre hay que conseguir que sus ciudadanos reciban un 10,5% más de ingresos. Y, lo que es peor, si no se consigue, supondrá que muchos pasarán hambre, sufrirán enfermedades y otras penalidades.

Y tendrán motivos por los que protestar y ganas de hacerlo.

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