¿Hay comida en el mundo para todos?

No para los que no tienen dinero. Es la lógica del mercado. Pero sí que hay suficiente para todos. Sólo hace falta que los 850 millones de personas que pasan hambre en el mundo, según estimaciones de la FAO, tengan más dinero. Con la reciente subida de precios se estima que los hambrientos puedan llegar a ascender a los 1200 millones. Evidentemente si se les da dinero a los pobres sin cambiar nada más, los alimentos subirían aun más, por lo que hay que ver a donde van a parar los alimentos que no se dedican a la alimentación directa, para ver si se puede reducir su consumo. Estos se dedican a la producción de biocombustibles y a alimentar a los animales que nos comemos. En el caso de los biocombustibles es fácil elegir cuál es el uso más apremiante: o mover nuestros coches o alimentar a los que pasan hambre. En el caso de la alimentación de los animales hay que tener en cuenta que para producir un kilo de carne de vaca se necesitan unos ocho kilos de cereales por lo que con lo que come una persona del primer mundo pueden comer cuatro o cinco personas con una alimentación tan sana o más que la de ésta. ¿Cómo conseguir reducir estos consumos no prioritarios? La economía nos da una posible solución, creando impuestos. Y lo recaudado podría dedicarse a que los que pasan hambre puedan comprar su propia comida.

Fácil ¿no? Pués a los políticos aparentemente no les parece tan fácil. En cambio sí que están por la labor de crear complicados impuestos y acuerdos internacionales para conseguir algo tan abstracto y escurridizo como evitar el cambio climático, para que los que tenemos la mesa repleta no nos podamos quejar. Y no es que me queje de que por fin se hayan dado cuenta que sólo hay un mundo y que todos estamos en él. Solo que podrían darse cuenta de que los desfavorecidos cuya única culpa es haber nacido en el lugar equivocado también tienen derechos, al menos a comer. A lo mejor se conmueven si se dan cuenta que el alimentarles correctamente contribuiría al “enfriamiento” del planeta, no sólo en grados sino también en conflictos. Y la solución tiene que ser global porque el mundo ya no es un planeta de países independientes aunque algunos todavía lo crean. Existe un solo mercado de dinero, combustibles, alimentos, materias primas, mano de obra, … Los países que luchan por crear sus propios mercados aislados de los avatares del exterior están abocados al fracaso, las fronteras son demasiado permeables, aunque los medios se empeñen en contarnos todos los días historias fallidas de inmigración ilegal. Por ejemplo, la reciente subida de precios ha afectado a todo el mundo porque sólo hay un mercado, un exceso de dinero inyectado a la economía mundial por la americana para intentar solucionar su (pero en definitiva nuestra) crisis financiera ha provocado inflacción en todas partes. Al haber más dinero en circulación hay más demanda. Pero claro no todo el mundo aumenta su dinero por igual y como siempre los más débiles son los que más sufren. Sobre todo en el mercado de los alimentos, en el que no se puede aumentar la producción de un día para otro y algunos no pueden reducir más el consumo.

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